Hay infinidad de teorías sobre lo que son las rachas de los apostadores. Muchos jugadores tienen sus propias manías y preconcepciones sobre lo que uno debe hacer cuando está apostando y comienza a ganar, o cuando lleva una racha negativa de resultados.
¿Qué hacer en esas situaciones? ¿Qué significa tener una racha, buena o mala?
Pues la respuesta más sencilla y certera es que no hay que hacer nada especial, es decir, hay que seguir con la estrategia de apuestas y la sabia gestión de ganancias y pérdidas (suponiendo que la hubiera), porque la otra alternativa es dejarse llevar por estas tendencias y seguir apostando a tontas y a locas con la esperanza de que la buena racha prosiga, o de que la mala racha se invierta, y en ambos casos nos podemos encontrar con el mismo y fatídico resultado: que acabemos perdiendo dinero.
Es esencial que sepamos gestionar el fondo o bankroll y que sepamos reconocer cuándo se ha llegado a un tope de beneficios más allá del cual no sería conveniente proseguir. La máxima de retira tus beneficios o juega solo con ellos y siempre mantén tu inversión inicial intacta funciona aquí igualmente bien.
No es lo mismo gestionar sabiamente tus apuestas y a la larga ir obteniendo beneficios que realizar una serie de apuestas afortunadas que te llevan a encumbrarte y a perder el norte y el autocontrol en las apuestas. Cuando un pierde el control le puede pasar desde perder lo que había conseguido hasta quedarse con menos dinero que al principio.
El jugador sabio no se deja entusiasmar fácilmente y gane o pierda sabe mantener la cabeza y seguir con el plan previsto, porque lo normal es que a la larga la estadística acabe imponiéndose.
Y para concluir, no conviene olvidar que muchos jugadores cometen un error gravísimo como es el de ponerse a jugar a otros juegos animados por la buena racha de resultados, sin tener en cuenta que no es equiparable por ejemplo ganar jugando al poker online que ganar en la ruleta.