El equipo madrileño del Getafe es un conjunto que ha crecido mucho en los últimos años de la mano de un presidente que ha sabido fichar tanto a jugadores como a entrenadores comprometidos con ganas de hacer las cosas bien. El Getafe siempre ha sido un equipo de Segunda B, incluso de Tercera que nunca había destacado y navegaba en el anonimato en las categorías de menor rango del fútbol español. No fue hasta la temporada 2003-2004 cuando el Getafe dio el gran salto cualitativo de su carrera como entidad profesional de fútbol al ascender a la Primera División.
La localidad entera de Getafe iba a tener por primera vez fútbol de altos vuelos. Para conquistar grandes metas se contrató a un entrenador de suficiente nombre pero que todavía tenía que labrarse un camino como técnico de prestigio. Era el alemán Bernd Schuster que aceptó de buen grado hacerse cargo del conjunto azulón que representaría a la Comunidad de Madrid en Primera División junto con el Real Madrid y el Atlético de Madrid. Pronto llegaron los resultados de la mano del entrenador alemán que supo imprimir el carácter suficiente a una entidad que acababa de debutar en la élite del fútbol español.
Consiguió puestos muy meritorios rozando las posiciones de privilegio que daban acceso directo o indirecto a las competiciones europeas. Pero la traca final llegó cuando las apuestas Sevilla Getafe reventaron por completo con la final de la Copa del Rey que se disputó con lleno absoluto en el estadio Santiago Bernabéu. La afición del Getafe se volcó con su equipo y acompañó a los jugadores azulones hasta las mismas puertas del coliseo blanco. El Sevilla contaba con el que fue considerado mejor equipo del mundo del año 2006 con futbolistas de la talla de Dani Alves (futuro fichaje del Barcelona) o Poulsen (fichado a posteriori por la Juventus de Turín).
Por parte del Getafe figuraba su gran estandarte, el jugador madrileño Javi Casquero, y su punta de lanza el internacional Dani Güiza. Las apuestas Sevilla Getafe estaban fuertemente decantadas para el equipo de Nervión pero los de Getafe estaban dispuestos a dar lo máximo para entrar en la historia de un club que había llegado a los cuartos de final de la Copa de la UEFA tuteándole a todo un Bayern de Munich en lo que fue la gesta más gloriosa nunca alcanzada por este modesto equipo. El Sevilla supo aprovechar perfectamente las ocasiones que tuvo y acabó llevándose el título de Su Majestad el Rey de España.
El Getafe luchó con gran determinación pero no consiguió darle la vuelta al marcador merced a un solitario gol del delantero de Mali Frederick Kanouté. Los aficionados del Getafe lloraron la derrota pero supieron valorar el gran esfuerzo de sus jugadores con una inmensa ovación a la que se unió la hinchada del Sevilla. Fue un bonito gesto una final preciosa donde reinó el buen ambiente. El Sevilla se convertía así en el equipo más laureado de esa temporada al conseguir tres de los cuatro títulos por lo que peleó. Mientras tanto el Getafe cerraba una temporada más que notable después de demostrar a toda España de lo que es capaz un equipo si se funda en la ilusión.