El Madrid es, sin duda, el equipo más laureado de la historia del fútbol y que se ha ganado a pulso su condición de mejor equipo de fútbol del siglo XX. Hasta hace unos cuantos años era un equipo indestructible, un conjunto a batir que ni siquiera su eterno rival, el Fútbol Club Barcelona, alcanzaba a rozar con la punta de la bota. No obstante, el Real Madrid ya no es lo que era y tras el paso de Ramón Calderón por la presidencia blanca, el equipo entrenado por Manuel Pellegrini ya no ha vuelto a ser el mismo. Esta campaña volvió Florentino Pérez, el Mesías del Real Madrid, pero parece que las aguas no han vuelto todavía a encauzarse.
El siempre competitivo Real Madrid ha visto cómo en las últimas temporadas ha luchado por todo pero no ha ganado nada. El equipo de la capital de España ha vivido más de individualidades que de juego colectivo y el fichaje de grandes estrellas como el portugués Cristiano Ronaldo o el brasileño Kaká no han sido suficientes para darle empaque y unión a un equipo que necesita mucho más rodaje para crear un conjunto ganador. Parece que siguen existiendo egos enfrentados y que el equipo no consigue unirse en torno a un claro objetivo.
Los fiascos en la Copa de Europa han hecho mella en una afición que pide a gritos el título que mejor se le ha dado hasta el momento: la Champions League. Es el rey de esta competición con 9 títulos seguido de cerca del AC Milán con 7 entorchados. Pero si ha habido un momento en que las apuestas Sevilla Madrid se han disparado fue en el partido que disputaron ambos conjuntos en esta misma temporada, la 2009-2010. Fue un partido loco donde se vio las carencias de un Real Madrid y las deficiencias de un Sevilla que nada tiene que ver con el de las temporadas anteriores.
En ese partido Manolo Jiménez, el ex entrenador del conjunto de Nervión, no supo realizar las sustituciones precisas y el Real Madrid acabó por remontar un partido que si se hubiera planteado mejor nunca podría haber sido perdido. Los dos goles iniciales del Sevilla vinieron en sendos fallos de la defensa rival. El primero de ellos vino por un autogol de Xabi Alonso en el que Iker Casillas podría haber hecho mucho más pero la pasividad del guardameta madrileño llevó a su equipo a encajar el primer gol. Poco después llegaría el gol de un defensa del Sevilla, Dragutinovic mostrando Casillas de nuevo una indolencia inhabitual.
Pero el Real Madrid se puso el mono de faena y la maquinaria hasta entonces dormida, comenzó a carburar a plenas revoluciones. Cristiano Ronaldo destapó el tarro de la esencias y anotó el gol que ponía el 1-2 en el marcador. Poco después, el equipo se vió espoleado por este gol y empezó a avasallar la portería defendida por un superado Palop. Los defensas sevillistas se veían incapaces de contener la marea madridista encabezada por Higuaín, Guti y Cristiano Ronaldo. Pronto llegaría el empate de Sergio Ramos de cabeza y fue el holandés más español, Rafael Van der Vaart, el que conseguiría que el éxtasis llegara a la grada y a las apuestas Sevilla Madrid.